Trabajar comunicando arte no es otra cosa que trabajar comunicando el entusiasmo por el arte, hablar cada día de los sentimientos que despierta una obra. Si lo transmites bien, ese remover de entrañas que se siente al mirar una pieza llegará a un público que podrá sentir lo mismo y ampliar su mundo “disfrutable”.

A veces el arte se digiere poco a poco, en pequeñas dosis que repartes a tu cuerpo como se hace con las grandes esencias. En otras ocasiones te ves obligado a digerirlo de forma rápida como puede ocurrir en una feria, en una gran retrospectiva o en un museo. Estos “atracones” de arte son iguales que las comidas de Navidad: siempre hay un plato que no te gusta y uno que te llama especialmente la atención. Algunos se pierden en el olvido y otros quedan en la memoria para siempre.

Esta fotografía llegó en medio de un banquete pantagruélico. No recuerdo si fue un entrante, si llegó en el hastío de la media tarde o supuso el postre de aquella feria, pero es verdad que se me quedó grabada como un tatuaje.

NYC Contemporary Ballet  © Robert Mapplethorpe Foundation. Used by permission. 1980 NYC Contemporary Ballet  © Robert Mapplethorpe Foundation. Used by permission. 1980

Es una fotografía de Robert Mapplethorpe, artista representado por la Galería Elvira González. En ella aparecen dos brazos masculinos, uno en tensión, con el puño firme, y otro totalmente relajado que descansa sobre el primero. Los artistas siempre dejan algo de sí impregnado en sus obras, aunque no siempre de forma tan maldita como Dorian Gray, además, en el caso de Mapplethorpe el deterioro físico llegó rápido y de forma evidente, como buena víctima de su tiempo. Por eso a mí me gusta fantasear con que en la imagen aparecen reflejadas su personalidad, sus relaciones afectivas y sexuales, el anverso y el reverso del conjunto de su obra que, aún hoy, resulta impactante por bordear lo pornográfico con una sensibilidad y un gusto hondos y descarnados que quedan muy lejos de aquellos entrantes burdos y precocinados.

De vez en cuando vuelvo a esta foto, no mucho, para no gastarla como se gastó la salud de Mapplethorpe. Hay obras y artistas que son como las grandes esencias. También como los grandes venenos.

Enrique Llamas

 

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